Poema friamente amistoso

 Un día te conocí

otro día te ví

y un día descubrí

que hiciste un huequito en mí.

Pero no lo dejaste vacío

primero pasó un río

después se secó al sol de tu sonrisa

lo rellenaste con tu fría ternura

lo apisonaste con un gran abrazo

¿Cómo negarme a tan cruel ternura?

Estas ahí sin estar

sos mi consuelo y mi amistad

sos un niño amigo y mi adulto preferido

¿Cómo te digo en lo que me haz convertido?

Quiero crecer.

Quiero creer.

Quiero ser.

Y muchas cosas más...

Acompañándome,

acompañándote.

Somos historia

cada vez que nos juntamos

y fumamos ese cigarro

¿Qué te parece si tiramos ese dado?

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